Esta Navidad, celebra el nacimiento de Jesucristo con nosotros

En Navidad celebramos el nacimiento de Jesucristo y todo lo que Él significa para nosotros como nuestro Salvador. Él es nuestra fuente de verdadero gozo aquí en la tierra y el Redentor que hace posible que vivamos con Dios y con nuestros seres queridos por la eternidad. Acompáñanos a crear una época navideña con más sentido y conmemorar el nacimiento de Jesucristo siguiendo juntos Su ejemplo de amor y bondad.

Ideas para celebrar la Navidad

Lo que la Navidad significa para nosotros

Más que una mera tradición o fiesta, la Navidad es un derroche de alegría que proviene de celebrar el nacimiento de Jesucristo. Es una época sagrada, en la que los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días recuerdan que nuestro Padre Celestial ama tanto a Sus hijos que envió a Su Hijo para que nos mostrara el camino hacia la felicidad duradera.

Un momento profetizado hace mucho tiempo
Creemos que Jesucristo fue escogido por Dios antes de que empezara el mundo para que fuera nuestro Salvador y venciera el pecado y la muerte por todos nosotros. Los profetas de Dios —incluidos Isaías y Miqueas en el Antiguo Testamento, y Alma y Samuel en el Libro de Mormón— ayudaron a las personas a esperar con alegría la venida del Salvador, en la que también visitó el continente americano después de Su Resurrección.
Un comienzo humilde
En un humilde establo, María “dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7). Muy pocos sabían que aquel niño era, literalmente, el Hijo de Dios, que daría el ejemplo perfecto de amor y humildad a lo largo de Su vida terrenal. En la actualidad celebramos Su nacimiento imitando ese ejemplo.
Un mensaje de esperanza universal
La noche en que nació Jesús, los ángeles proclamaron Su nacimiento a humildes pastores, que acudieron a visitar al niño. Unos “magos” acaudalados le llevaron regalos valiosos después de un largo viaje. Más adelante, mujeres como María Magdalena y la samaritana del pozo testificaron de Su Resurrección y de Su función como nuestro Salvador. Desde el principio, seguir a Jesucristo ha sido algo para todos, sin tener en cuenta la clase social, la edad, el sexo o la raza.
Un Salvador viviente
Después de Su nacimiento, Jesucristo llevó una vida sin pecado. Nos enseñó a seguir el plan de Dios, hizo milagros y sanó y consoló a otras personas. Cuando llegó el momento de terminar Su ministerio terrenal, el Salvador sufrió y murió por nuestros pecados, y resucitó de entre los muertos para que podamos volver a vivir con Dios y con nuestra familia. Él vive y nos ama, y volverá a la tierra algún día.

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